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Pedir un aumento es una negociación, ¿estás listo para negociar con tus jefes?

Expansión – Opinión

Han pasado cinco años desde que te incorporaste a la empresa donde laboras actualmente, has sido un colaborador comprometido, puntual y amable, a veces, has propuesto ideas e incluso liderado proyectos. Sientes que estás listo para un aumento de sueldo, y como balde agua fría, descubres que tienes más dudas que respuestas: ¿cómo debo pedirlo?, ¿qué debo decir?, ¿cuándo es el mejor momento? Si bien, en la mayoría de las ocasiones, la motivación principal de quienes solicitan una promoción es económica, lo cierto es que ésta no será una razón suficiente al momento de ponerlo a consideración de los directivos.

Pedir un ascenso se parece mucho a jugar ajedrez, es una negociación. Se requieren estrategias y un plan efectivo para llegar a la meta. Como en toda negociación debes llegar preparado. Lo primero que tienes que considerar es la capacidad que tienes para comunicar y dar seguimiento a las metas que estás consiguiendo en tu actual posición. La mayor parte de los profesionistas asegura que realiza una labor destacada y que su función en la empresa es imprescindible, pero no tiene una manera objetiva de comunicarlo, es decir, no cuenta con elementos sólidos para sustentar el impacto real y positivo que está generando en la compañía. La propuesta no funcionará si nos limitamos a decir “Yo aporto demasiado”, pero no tengo cómo medir ese resultado. Hay que llegar con un planteamiento muy preciso de cómo está operando el espacio donde colaboro y cómo influye de manera muy positiva mi desempeño en toda la compañía. Probablemente tu jefe ya notó esta mejora, pero no está por demás dejarlo claro. El segundo punto a considerar es el BATNA (Best Alternative to a Negotiated Agreement), lo cual se puede traducir como la mejor alternativa a un acuerdo negociado. Este factor es imprescindible porque nos permite tomar una postura frente a una negociación y tu aumento salarial es justamente eso. Para entender este punto, imaginemos que sabes cuantificar ese impacto positivo que estás generando en la empresa, pero tu jefe no te quiere dar ese aumento. Tú sabes que esta parte de la negociación es crítica entonces, ¿cuáles son las otras opciones que puedes tomar? Está la alternativa de quedarte en la empresa, no hacer nada y esperar otro momento; o bien, puedes abrir las puertas y platicar con distintas empresas para ver qué más hay en el mercado, o incluso está la opción de simplemente abandonar la compañía. Yo siempre recomiendo que para tener mejores opciones hay que estar constantemente hablando con otras personas que comparten nuestros intereses profesionales, porque, independientemente de que no tengan intenciones de ocupar tu puesto, te van a ayudar a entender cuál es tu valor en el mercado y cuánto están dispuestas a pagar otras compañías para contar con tu talento. En algunas ocasiones tu BATNA puede ser renunciar, porque ya sabes cuánto vales en el mercado y cuentas con opciones para sentarte con tu jefe y comunicar de manera efectiva tu valor y lo importante que es para la empresa retenerte. Si tu BATNA es quedarte en tu mismo rol, es muy difícil conseguir una promoción, ya que por una parte estás presionado en conseguir más dinero, pero por otro lado no tienes ninguna opción viable… y sin alternativas no vas a tener un ascenso, así de sencillo.

El tercer punto es el timing . En algunas empresas, los ascensos dependen de las políticas internas y de los presupuestos asignados para cada año. En este sentido hay que buscar el momento adecuado para presentarse y solicitar un aumento, es decir, alinearse a los tiempos de la compañía. El último consejo que yo pondría sobre la mesa es emplear la técnica de negociación ZOPA (Zone of Possible Agreement o zona de posible acuerdo), la cual se resume en la siguiente frase: ¿hasta dónde estás dispuesto a negociar y en qué momento estás dispuesto a irte? Si consideras que tienes visibilidad, que tienes alternativas y buen timing , y aún así tu jefe no quiere darte un aumento o promoción, entonces es un buen momento para decir “esto ya no es una negociación para mí y mejor me voy”. Esta jugada es arriesgada, pero sólo tú puedes decidir en qué momento la presentas. Después de leer esto, ¿tienes lo necesario para pedir un aumento de sueldo? Y si lo tienes, ¿vas a jugar esa partida ¡Hazlo! El que no arriesga no gana y tú decides si quieres ganar más. ____ Nota del editor: Sebastián Medrano Gallo es economista y especialista en temas fintech. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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