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Old Trafford devora al Betis

Necesitaba un buen resultado el United tras la humillación sufrida el pasado fin de semana ante el Liverpool (7-0) y fue el Betis quien pagó la factura. Los españoles, pese a que llegaron al descanso con empate, fueron ampliamente superados en la segunda y acabaron enterrados casi por completo. Necesitan un milagro en la vuelta.

Copos de nieve y un enrabietado Old Trafford recibieron al Betis. Un paraje hostil y opresivo al que le puso una sonrisa Joaquín que, con 41 años cumplidos, se preparaba para liderar a los andaluces en uno de los estadios más míticos del fútbol mundial. Con ese épico ambiente, el balón comenzó a rodar en Inglaterra.

No hubo tiempo para tácticas ni para planes (parecía que los de Pellegrini querían presionar bien arriba), porque Rashford, hombre gol del fútbol europeo, aprovechó en el minuto seis un fallo de Luiz Felipe a la hora de despejar un centro lateral para poner el 1-0 en el marcador. El internacional inglés sumó su tanto número 25 de la temporada con un cañonazo sereno, violento, que se fue directo a la red de Claudio Bravo. Su celebración fue comedida, los héroes convierten en costumbre las genialidades. Los españoles, mientras, tropezaban a las primeras de cambio. Tocaba salir de la ciénaga.

El partido sufría una taquicardia infinita, ritmo asfixiante, como gusta en Gran Bretaña. Había imprecisiones, balones divididos a montones y en ese bendito caos el Betis, con la posesión como herramienta principal, intentaba asomar la cabeza. Mientras, a sus rivales, les salía espuma por la boca. Querían sangre y las ocasiones se acumulaban a su favor, algunas muy claras, como la del gigantón neerlandés Weghorst.

Fue por eso que el gol del Betis fue una sorpresa. En medio del chaparrón, Ayoze, en el 32, recibió un pase de Juamni y, muy escorado el canario, inventó un disparo bellísimo, que cogió una trayectoria improbable y que fue al palo largo de De Gea, que poco pudio hacer para evitar el empate. Por unos segundos, la euforia se pasó al bando bético, aunque fue rápidamente solapada por los cánticos locales, casi bárbaros, de otra época. Poco después, los imprecisos pie de De Gea (horrible su noche) propiciaron un palo a los visitantes, que con todo lo sufrido, cogieron la batuta del encuentro. El descanso fue mejor recibido por los británicos que por los españoles.

El partido iba de ver quien aguantaba más bofetadas y a los seis minutos de la segunda parte, Antde`poony, como hizo contra el Barça, puso el 2-1 con un chut tremendo al palo largo, suave como la seda pero certero como el mordisco de una víbora. Ten Hag, técnico del United, no solo ha revivido a un muerto, sino que parece haberle otorgado la inmortalidad durante un partido de fútbol. Nunca desfallece, siempre vuelve. Son diablos de nuevo. Su maleficio se replicó en el 58, tras un córner y con un cabezazo de Bruno Fernandes, y en el 83, con el tanto de Weghorst. El partido fue del United sin discusión en la segunda parte y su dominio se prolongó hasta el final, perdido el Betis y ya encomendado a una remontada casi imposible en el Villamarín.

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