Conéctate con nosotros

Cultura

Presentación del Libro Nutrición Materno Infantil editorial Ergon

Publicado

en

Los doctores Pedro Gutiérrez-Castrellón y José M. Saavedra presentaron su libro Nutrición Materno Infantil, obra que analiza como, las ultimas décadas son testigos de avances científicos que documentan claramente la interdependencia entre la nutrición, la salud, y el desarrollo de la sociedad. Esta interdependencia ocurre a nivel familiar, comunitario, local, y mundial.

B08P6HRJBP.01. SCLZZZZZZZ SX500
B08P6HRJBP.01. SCLZZZZZZZ SX500

Los Doctores sostienen que la nutrición temprana inadecuada tiene un impacto inmenso y permanente en la salud a largo plazo. Durante los primeros mil días de vida (la etapa fetal hasta los primeros dos años de vida) la nutrición del individuo define no solo el desarrollo físico y potencial cognitivo, sino que en gran medida determina la programación metabólica, inmunológica, y modula los comportamientos alimentarios del individuo – para toda su vida. Además, el efecto y el impacto de esta programación es transgeneracional.

Este libro incluye como objetivo definir y describir los elementos básicos de la evaluación nutricional, así como los mecanismos y consecuencias a corto y largo plazo de la nutrición adecuada e inadecuada en las diferentes etapas de la vida temprana.

Los contenidos son producto de un laudable esfuerzo de expertos mexicanos en el campo científico, clínico y académico, y constituye una herramienta de utilidad para la difusión y educación en nutrición de todos aquellos que pueden contribuir a la salud de los niños y futuros miembros de la sociedad.

https://www.amazon.com.mx/Nutrición-Materno-Infantil-Pedro-Gutierrez-ebook/dp/B08P6HRJBP/ref=cm_cr_arp_d_product_top?ie=UTF8

Anuncio publicitario
Sigue leyendo
Anuncio publicitario

Cultura

‘Poco hombre’, de la mordaza al altavoz

Publicado

en

El escritor chileno Pedro Lemebel (1952-2015) es un nombre imprescindible de la cronística latinoamericana del siglo XX. La editorial barcelonesa Las Afueras, siempre pendiente de lo que se escribe en América Latina, nos trae esta antología de crónicas del autor chileno recogidas bajo el título de Poco hombre y seleccionadas por Ignacio Echevarría, quien desde su atrayente prólogo nos hace ver que estamos ante una escritura altamente oral. El propio Lemebel define su literatura como una “boca escrita”, un artificio barroquizante a través del cual el autor denuncia y saca a la luz los temas que él consideraba ausentes en el itinerario público chileno, todo ello conduciendo al lector por vericuetos estilísticos insospechados.

Si bien Lemebel también fue un destacado performer —desarrolló su trabajo artístico en el dúo Las Yeguas del Apocalipsis junto a Francisco Casas entre 1987 y 1993, aún bajo la dictadura de Pinochet—, él siempre se consideró ante todo un escritor, como declaró en varias entrevistas. Y además un escritor que escribía “con la bulla urbana”, algo que le granjeó el cariño de lectores y admiradores de todas las generaciones, que lo saludaban efusivamente por las calles al considerarlo uno de los suyos, pues siempre estuvo del lado de los marginados tanto por su situación socioeconómica como por su condición sexual. Recordemos que a Lemebel nunca le gustó la palabra “gay” como apelativo para los homosexuales, pues consideraba que el término “no se adapta con lo que es un homosexual pobre en Chile”, en sus propias palabras. En cambio, tenía gran querencia hacia el término “loca” y dedicó numerosas crónicas —e incluso su única novela, Tengo miedo torero— a articular esta figura con la que se sentía plenamente identificado.

No conviene dejarse llevar por la idea de que una literatura como la suya, que pone el foco en la pobreza, pueda implicar cierta austeridad retórica. Todo lo contrario: la escritura de Lemebel es un derroche. La hoja o pantalla en blanco es el espacio que el autor chileno mancha, embarra, pinta y raya con total libertad y sin comedimiento alguno. Lemebel no escribe para congraciarse con los lectores, y menos aún con los de lengua castellana, pues siente una profunda nostalgia por la época precolombina, en la que primaba la oralidad y en la que convivían las distintas lenguas de América, un tiempo de “voz mimetizada con el entorno, como un pájaro ventrílocuo que caligrafía su arrullo entre la foresta”, antes de que llegase la conquista y lo cambiase todo: “después vino la letra y con ella el alfabeto español que amordazó su canto”, como escribe en su crónica titulada ‘El abismo iletrado de unos sonidos’.

El milagro es que, aun desde esta perspectiva tan radical, Lemebel ha logrado hacer de su propia mordaza un altavoz sofisticado y eficaz que funciona a la perfección en su objetivo de acercar su escritura a los lectores. Quienes lo leemos caemos rendidos hacia esa artesanía verbal repujada y rebosante de plumaje, pues en sus crónicas paladeamos tanto su talento para la adjetivación (“arquitectura piñufla”, “teleaudiencia sonámbula y roticuaja”) como la creación libérrima de neologismos y su extrema sensibilidad para lo sonoro de la lengua (“Pero ese chsss no es silencio; para la lengua indígena quizás ese chsss tiene que ver con un dolor de muelas y la ‘s’ es el abanico que enfría la caries ardiente. A lo mejor, también ese chsss es la lluvia siseando sobre los techos de paja o el silbido de la serpiente cuando la pisan en celo”).

Destacan sus impresionantes artículos de carácter documental en los que retrata el día a día de los barrios más humildes

Lemebel es como un chef que, a pesar de detestar los ingredientes que emplea para sus inimitables recetas, cocina un gran banquete con ellos, aunque lo haga desde la rabia, sentimiento que ha sido un excelente combustible del motor de lo literario a lo largo de los siglos. No es de extrañar tampoco que su compatriota Bolaño considerase a Lemebel el mejor poeta de su generación, algo que se deja ver particularmente en estas crónicas, a menudo de solo tres o cuatro páginas que, por su condensación, no escatiman lirismo ni tampoco ternura. En esta antología encontramos también textos de tono más ensayístico, como ‘Biblia rosa y sin estrellas’, donde explora la relación entre rock y homosexualidad en Latinoamérica, o perfiles como el de Miria Contreras, secretaria y amante de Salvador Allende. En ocasiones aparecen también en este libro destellos del estilo y temática de Manuel Puig, con quien se le ha emparentado en muchas ocasiones, a juzgar por la cantidad de estudios que relacionan la novela El beso de la mujer araña, de Puig, con Tengo miedo torero, vinculándolas desde su propuesta melodramática no exenta de crítica social.

Anuncio publicitario

Pero en lo que Lemebel destaca con creces es en sus impresionantes textos de carácter documental en los que retrata el día a día de los barrios más humildes, con sus habitantes —que él convierte en personajes— de vidas arduas; textos que funcionan como revulsivo para lograr el cambio social, algo que él perseguía en todos los aspectos de su vida.

Así, independientemente de que hoy nos acerquemos a Lemebel como representante de la literatura queer actual, o como un artista multifacético que también escribe, parece claro que los textos del autor y artista chileno ya forman parte del canon de la literatura escrita desde América Latina.

Portada del libro 'Poco hombre', de Pedro Lemebel
 Autor: Pedro Lemebel.

Editorial: Las Afueras, 2022.

Formato: tapa blanda (344 páginas. 22,95 euros) y e-book (11,39 euros).

Puedes seguir a BABELIA en Facebook y Twitter, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

Fuente

Sigue leyendo

Cultura

‘Podcasts’ recomendados para diciembre: confesiones sobre la ansiedad, la tragedia de ‘Viven’ y la cara C de la cultura

Publicado

en

‘Corderos’

El ruido blanco, la reverberación y el silencio forman parte de la banda sonora de esta ficción sonora de Podium Podcast Chile. En sus primeros segundos, ya deja claro en qué tonalidades va a pintarse esta historia. Victoria García hace una llamada de ayuda. “Estoy en unca cabaña. Hay alguien más aquí adentro”, dice entre sollozos antes de que unos gritos ahogados cierren la conexión. Ella es una psicóloga forense especializada en adolescentes. Ha acudido a un colegio de élite a investigar un misterioso audio que anuncia una masacre contra “los corderos impíos”. Con cierto aire a El proyecto de la bruja de Blair, que se convirtió en un clásico del terror explorando nuevas vías narrativas, comienza Corderos, que también recuerda a Expediente X. Sus primeros cuatro episodios ya están disponibles.

‘La cara C’ de la Juan March

El universo pedagógico de la Fundación Juan March se expande. La cara B es la selección de videoensayos que exploran las historias menos conocidas en torno al programa de actividades en vive que organiza la institución cultural. Y, desde hace un par de años, La cara C amplía ese universo en formato sonoro. Con montaje y banda sonora original de Javi Álvarez, este pódcast nos cuenta en píldoras de entre 15 y 25 minutos relatos culturales terriblemente amenos. El más reciente recuerda la creación de algo tan insólito como el Museo de Arte Abstracto de Cuenca en pleno franquismo haciendo referencia a la cultura popular, con el humor absurdo de Amanece que no es poco, de José Luis Cuerda. La España de Goya narrada como quien le cuenta una anécdota a un amigo es otro de sus grandes momentos.

‘Supervivientes: La odisea de los Andes’

Y regresamos a Chile a través de este audiodocumental de Podimo que recuerda el tristemente célebre accidente aéreo ocurrido en el país en 1972, cuando se cumplen 50 años de la tragedia. La narración del periodista uruguayo Aureliano Folle le da un toque enormemente personal, al haber mantenido contacto en su juventud con algunos de los tripulantes del avión, miembros del equipo de rugby Old Christians Club. Con la colaboración del escritor Alejandro De Barbieri, recopila voces de sobrevivientes, familiares de los que no volvieron y amigos.

‘Informe de los bosques’

Igualmente personal es esta ampliación sonora del libro Solo quedamos nosotros. El escritor peruano Jaime Rodríguez habla de la ansiedad. De su ansiedad. Aunque a veces recurre a la ficción, Informe de los bosques es un ensayo casi autobiográfico sobre la salud mental en el que la voz de su amiga, la actriz Raquel Rodríguez Bartolomé, se cuela como ese ruido interior que lo fustiga y que muestra de forma fascinante la lucha interior que el autor mantiene incluso en el propio proceso de creación de este podcast. “Tengo muy pocas horas de tranquilidad en mi vida”, confiesa en un capítulo su amiga Mafer, con la que comparte experiencias en torno a la culpa. El escritor dice que lleva jugando al gato y al ratón con la ansiedad más de una década. Y que, de algún modo, ella siempre termina encontrándolo.

En catalán: ‘Sopa de miso’

Con esta clara referencia a la cultura nipona, Mariona Borrull y Adriana Díaz comparten este espacio dedicado al mundo del anime. Si ya sabes de este universo creativo o si, de lo contrario, el género shônen y Kimetsu no Yaiba te suenan a… japonés, este es tu podcast. Pero sus charlas en este espacio sonoro de Serielizados, además de centrarse en lo que podemos ver a través de las pantallas, también analizan otros aspectos sociológicos del país asiático, como la filia furry o el porno gastronómico. Y ellas, absolutas expertas en el tema, mezclan sabiduría con un refrescante halo de permanente curiosidad e incluso sorpresa.

Puedes seguir EL PAÍS TELEVISIÓN en Twitter o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Anuncio publicitario

Recibe el boletín de televisión

Todas las novedades de canales y plataformas, con entrevistas, noticias y análisis, además de las recomendaciones y críticas de nuestros periodistasAPÚNTATE

Fuente

Sigue leyendo

Cultura

Laurent Garnier y Richie Hawtin, protagonistas en el 30 aniversario del Sónar

Publicado

en

Primeros confirmados para una edición que promete. El Festival Internacional de Música Avanzada Sónar 2023, que celebrará del 15 al 17 de junio su 30 aniversario, tendrá entre sus invitados estelares a los míticos Laurent Garnier y Richie Hawtin. Bicep, Peggy Gou, Fever Ray, Honey Dijon, The Blessed Madonna, Solomun, Amelie Lens o Oneohtrix Point Never también estarán en la próxima edición, que volverá a instalarse en el recinto ferial de Gran Via.

Los oranizadores del festival han desvelado los primeros 66 nombres de su programación, entre los que también figuran Marina Herlop, Max Cooper, Ryoji Ikeda, Claraguilar, Kode9, Koreless, Erika de Cassier, Desert, Lucrecia Dalt, Logic1000, MikeQ, DJ Marky & MC GQ, Deena Abdelwahed, Omagoqa, ISAbella b2b Rosa Terenzi, B2BBS, Shygirl y Wata Igarashi, según ha informado en un comunicado.

El evento puntero de música electrónica contará con más de 100 shows en directo y DJ sets, en el que se combinarán reconocidas figuras y una nueva hornada de artistas a la vanguardia, en una edición que sintetiza 30 años de innovación, tanto en contenidos como en formatos, con un programa eminentemente festivo y repleto de «los sonidos más novedosos e influyentes».

Celebración de la cultura de club

El codirector del Sonar Enric Palau ha remarcado que el 30 aniversario del festival contará con un cartel «puramente electrónico», que quiere celebrar la cultura de club, la figura del DJ como vehículo cultural y la diversidad de sonidos que protagonizan el panorama musical electrónico actual. «Lo hará con una amplia representación de artistas emblemáticos -nombres que han crecido junto a Sónar a lo largo de estos años- y con algunas de las figuras más candentes de la electrónica de baile actual», ha añadido.

El festival también ha desvelado la campaña gráfica de su 30 aniversario en la que ha revisitado las campañas de todos los años mediante la aplicación de la inteligencia artificial (IA). El codirector del Sónar, Sergio Caballero, ha detallado que esta IA ha realizado 29 entrenamientos utilizando, en cada uno de ellos, una de la campañas gráficas del festival, y en busca de alcanzar la capacidad de generar imágenes genera multitud de imágenes prueba/error: «Es en la belleza de ese error donde Sónar ha encontrado la imagen gráfica de su 30 aniversario», ha dicho.

Por otro lado, el Sónar también ha anunciado un rediseño de formatos y espacios como el de su emblemático SonarVillage, y en el Sónar+D volverá a ser un punto de encuentro de profesionales de las industrias creativas, el arte, la ciencia y la tecnología. Sónar+D ofrecerá para acreditados una programación especial de ‘masterclass’, conferencias, demostraciones y encuentros, y ampliará su área expositiva para presentar proyectos que trabajan en los campos del vídeo, el sonido 360º, las realidades mixtas y la realidad aumentada.

La celebración del 30 aniversario del Sónar empezará con la segunda edición en Lisboa, entre el 31 de marzo y el 2 de abril, y en Estambul, los días 28 y 29 de abril, antes de la «gran celebración» del aniversario en Barcelona.

Anuncio publicitario

Fuente

Sigue leyendo

Cultura

AMLO disfrutó del partido México junto a Tenoch Huerta quien aprovechó para hablar de cultura

Publicado

en

El presidente Andrés Manuel López Obrador envió mensajes de ánimo a la Selección Mexicana de Futbol, que este día perdió por dos goles frente a la selección de Argentina en su segundo partido en el Mundial en Qatar.

El mandatario compartió en redes sociales que vio el juego junto al actor Tenoch Huerta en Palacio Nacional.

Por si te lo perdiste: Con lucha libre, padre organiza fiesta de revelación de género de su próximo bebé; video se viraliza en TikTok

“Ánimo. Todavía tenemos oportunidad y ‘esto no se acaba hasta que se acaba’”, expresó.

Recordó que este domingo celebrará con el pueblo de México el aniversario cuatro de la Cuarta Transformación. El festejo consistirá en una marcha en el Ángel de la Independencia a las 9 horas y concluirá en el Zócalo con una asamblea multitudinaria en la que dará a conocer avances, logros y resultados del gobierno federal.

Además de esto el actor de Wakanda Forever aprovechó para hablar sobre el tema de cultura con el presidente. De igual manera sobre el antiracismo, lucha que ha seguido a lo largo de su vida.

Por si te lo perdiste: Guillermo del Toro se ofrece para rescatar los Premios Ariel

LDAV

<a href="https://www.24-horas.mx/2022/11/26/amlo-disfruto-del-partido-mexico-junto-a-tenoch-huerta-quien-aprovecho-para-hablar-de-cultura/">Fuente</a>
Sigue leyendo

Cultura

Nona Fernández: “En Chile intentan que conciliemos el sueño otra vez”

Publicado

en

Existen varias Nona Fernández (Santiago de Chile, 1971): la actriz, la guionista, la activista feminista. En 2013, la también autora de títulos como Chilean Electric y Voyager publicó Space Invaders, nouvelle sobre los recuerdos de la dictadura que se reedita en España en Minúscula.

Casi una década después de la publicación de Space Invaders, ¿cambiaría algo si volviera a escribir ese libro? Me gustan estos marcianos tal como decidieron aterrizar en la Tierra. No les daría ninguna nueva instrucción.

Space invaders habla del sueño de la memoria, ¿despertó finalmente Chile de su letargo? Me gustaría responder que sí, que la revuelta que vivió mi país fue un gran despertar, una vuelta a la vida. Y probablemente lo fue. Pero la reacción a eso fue una inyección de tranquilizante a la vena. Ahí nos tienen ahora, intentando que conciliemos el sueño otra vez para seguir por el mismo camino de siempre.

Patti Smith dijo que se “enamoró” de su libro. ¿Cuál ha sido el mejor elogio que ha escuchado de él? ¿Podría tener un mejor elogio que el de Patti?

En la sala Beckett participa en un programa de residencias como actriz. ¿En qué punto se cruzan sus facetas de actriz y escritora? En mi cuerpo, en mi cabeza y en mi deseo.

¿Cuándo supo que se dedicaría a la interpretación? Cuando vi la primera obra, en el Teatro Nacional de Chile, a los 10 años. Mama Rosa, de Fernando Debesa.

Anuncio publicitario

¿Qué libro la convirtió en lectora? Cumbres borrascosas, de Emily Brontë. Y Crónicas marcianas, de Ray Bradbury.

¿Y en escritora? La amortajada, de María Luisa Bombal.

¿Qué libros, películas, obras… recomendaría para entender Chile hoy? Las novelas El obsceno pájaro de la noche, de José Donoso y Mano de obra, de Diamela Eltit. Los poemarios Paseo Ahumada, de Enrique Lihn; La bandera de Chile, de Elvira Hernández. La obra El pueblo del mal amor, de Juan Radrigán. Todos los documentales de Patricio Guzmán. Todas las películas de Raúl Ruiz. Todas las crónicas de Pedro Lemebel.

¿Qué libro tiene abierto en la mesilla de noche? Panza de burro, de Andrea Abreu, que me lo han recomendado tanto que ya anoche lo abrí.

¿Cuál es la película que más veces ha visto? El espejo, de Tarkovsky. Y Underground, de Kusturica.

Anuncio publicitario

¿La última serie que vio del tirón? Me repetí de un tirón Life on Mars, de la BBC.

¿Qué canción usaría como autorretrato? My favorite things en cualquiera de sus versiones. De Julie Andrews a John Coltrane.

¿Cuál es el suceso histórico que más admira? El viaje espacial de Yuri Gagarin en la Vostok 1.

¿Qué está socialmente sobrevalorado? Las redes sociales.

De no haber sido actriz y escritora sería… Cosmonauta.

Anuncio publicitario

Puedes seguir a BABELIA en Facebook y Twitter, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Fuente

Sigue leyendo

Cultura

Nona Fernández: “En Chile no hemos salido del espacio fatal de la dictadura”

Publicado

en

Esta mujer, escritora, actriz, guionista, tiene 49 años, casi tantos como desde que se desató la esperanza en su país, Chile, con la llegada al poder de Salvador Allende, mítico líder que prometió “más pasión y más cariño” y se encontró, en 1973, cuando ella, Nona Fernández, tenía dos años, que aquella revolución fue secuestrada, encarcelada, fusilada por el golpe de Pinochet. Desde chica, Fernández memorizó el discurso en el que el presidente auguraba un país en el que triunfara la ternura, y desde que es escritora todo lo que pasó mientras ella se iba haciendo adolescente y adulta fue transparente en las obsesiones de su prosa. Consecuencia de esa pasión (y de ese cariño) es, por ejemplo, Mapocho (2002), su primera novela, que aparece ahora en España, publicada por Minúscula. Chilean Electric (2015), igualmente en Minúscula, y La dimensión desconocida (Random), de 2016, completan una especie de trilogía que muestra, desde la escritura, que no siempre el testimonio de la realidad tiene que pelearse con la belleza de la literatura. Esta entrevista se realizó a través de Zoom; tras la figura de Nona aparecían libros, relojes, juguetes y una guitarra vieja, como en el cuarto de una muchacha que mantiene en casa todos sus recuerdos.

Pregunta. Toda la vida bajo una dictadura es el asunto que marca su escritura. Escribe, dice usted, “para iluminar con la letra la temible oscuridad”.

Respuesta. Así es. Mapocho inaugura un proyecto literario cuyos límites sigo rondando. Ha sido un recorrido para enfocar la historia reciente. Yo misma me he preguntado por qué tanta obsesión con el tema. La idea misma de haber votado recientemente [en el plebiscito para acabar con la Constitución de la dictadura] responde a todas las preguntas que me hago. Y es que el presente de Chile ha estado ligado siempre a la dictadura. Hemos tenido una democracia muy frágil, la dictadura ha intervenido en nuestras vidas. Imagina vivir en un país que ha estado, casi desde que yo nací, pautado desde esas lógicas totalitarias, hasta cuando llega la democracia, que se desarrolla como un pacto con la dictadura. Tenemos políticos que trabajaron con ella. No hemos salido nunca de ese espacio fatal.

P. Dedos amputados, ombligos, mugre, cicatriz… son palabras que se repiten en sus libros, como heridas de ese tiempo que nació en 1973. Dice un personaje: “Nací maldita. Fui a dar al fin del mundo, al fin de todo. Chile, el culo del mundo. No hay alivio, no paz en todo esto. Santiago cambió el rostro, como una serpiente desprendiéndose de su piel usada”. Eso es “iluminar con la letra la temible oscuridad”.

R. Si pensamos en Chile como un cuerpo, ha sido un cuerpo terriblemente vilipendiado y ensuciado y abusado. Cuando ese cuerpo es tu país, tú eres parte de ese país, de ese cuerpo, y tu cuerpo también vive y sufre esos malestares. Es difícil evitar un escenario donde el dolor ha estado tan presente durante mucho tiempo y luego se ha tratado de invisibilizar o se ha lanzado al río como si fuese una basura más. Nos toca habitar un cuerpo específico y no sabemos cómo llegamos a él. Lo mismo ocurre con nuestro país, nuestro barrio, nuestro contexto. Lo viví, también cuando escribí Mapocho, como una maldición: ¿por qué me tocó a mí? Un hechizo, una maldición de la que no hay cómo salir. Es como un sitio por el que andamos pisándonos la cola… Hace poco vimos acá la imagen de un joven que cayó al río. Lo empujaron los carabineros y el joven cayó a ese río mugriento y sucio, en medio de la ciudad… Nuevamente hemos visto esos cuerpos lanzados al [río] Mapocho, con la antigua impunidad… Es nuestro río, y es hermosamente horrible, sucio, feo, instalado en el corazón de la ciudad, y a pesar de todo seguimos lanzando cuerpos ahí. Ojalá lo que está ocurriendo sirva realmente para romper este hechizo de mierda.

P. En ese libro aparecen las palabras fin y luz como faroles. ¿Ha habido alguna luz que haya animado alguna vez en este tiempo su visión de Chile?

Anuncio publicitario

R. No sabría escribir si no es sobre la realidad. Mapocho es lo más de ficción que he hecho, pero la realidad se ha vuelto tan poderosa… Incluso en La dimensión desconocida intenté escribir a lo Le Carré, con espías… Pero era tan feroz la realidad de la que me ocupé que solo pude organizarla como un documento a cuyo material había que darle un sentido literario… La ficción, en cualquier caso, es un espacio tremendamente subversivo. Pero la realidad me ha convocado. No sé si me ha asfixiado, pero me ha traído cada vez más a observar y a dar algo de luz a estos lugares que están en sombra en Chile.

P. Hay escenarios que parecen de ficción entre esas luces en Mapocho. El conquistador Valdivia fabrica un encuentro sexual con el aborigen Lautaro; el coronal Ibáñez, que tiene parecido con Pinochet, se traviste en un burdel…

R. Originalmente quería escribir sobre los muertos del golpe militar que cruzaron el río, pero leyendo sobre el pasado me di cuenta de que había muchos más muertos… Ibáñez existió, se dedicó a perseguir a los degenerados, y mira lo que pasó.

P. ¿Es lícito imaginarlo también como una caricatura de Pinochet?

R. En la imaginación de quien lee todo puede ocurrir, pero no le conocemos a Pinochet una historia secreta de esa índole. Con Ibáñez si me pareció verosímil esa historia. Por su obsesión con respecto a los degenerados y porque desconfío de la exhibición de virilidad extrema de los militares o futbolistas, por ejemplo.

Anuncio publicitario

P. ¿Cuál sería su retrato hoy de Pinochet?

R. Es un retrato difícil. Es una gran sombra para mi generación y para Chile en general. Un hoy negro que todo lo chupa. Lo que él generó, los tentáculos que tuvo, constituyen una sombra negra que nos sigue penando. Un personaje abyecto, sumamente abyecto.

P. Escribe sobre Chile, y luego sobre su casa, metáforas parecidas: “Dicen que Chile era una casa vieja, larga y flaca como una culebra”, y “Su casa de infancia es larga y flaca, como una culebra”. La casa y el país, culebras parecidas…

R. De niña habité en una casa así. Pero siempre he tenido esa idea de que nuestras pequeñas casas son un país y que a la vez el país es una casa también. Y que la vida de cada ciudadano o ciudadana está contaminada de lo que ocurre en esa gran casa país y viceversa.

P. Su literatura cumple la misión de contar la realidad, pero no renuncia a la belleza de la escritura.

Anuncio publicitario

R. Gracias. Mi empeño es la literatura, hacer de esto algo bello, no para distanciar el dolor ni la ferocidad de los hechos, sino para poder transformarlo en algo luminoso. No soy periodista, no quiero escribir libros de investigación, o documentales. Mi territorio es la literatura, la poesía. Trato de generar belleza y hacerlo con estos materiales que parece que no la tienen… Mapocho está escrito para evidenciar ese hechizo de mierda, para que nadie descanse tranquilo. Espero que mi literatura ahora, a partir de los recientes hechos chilenos, pueda encontrar más luz…

P. Hay, entre otros, un tesoro que usted guarda, el discurso en el que Allende inaugura su mandato y reclama “más pasión y más cariño”. Dos años después de su proclama, que usted se aprendió de memoria, fue asesinado. ¿Esa apelación a la pasión y al cariño sirve de lema para hoy?

R. Sin duda. En la revuelta chilena reciente se pusieron de manifiesto, como exigencias, las grandes demandas que formaban parte del programa de Unidad Popular [coalición de partidos de izquierda que llevó a Allende al poder]. Es como si hubiera habido un paréntesis entre 1973 y ahora mismo. Quizá ese paréntesis es parte de ese hechizo de mierda o de esa maldición. Y el de Allende fue un discurso hermoso, que ahora ha circulado mucho en este nuevo escenario.

P. ¿Sería constituyente si la llamaran ahora a configurar la nueva Constitución?

R. Me gustaría trabajar para quienes sean designados, pero no soy la más indicada. Y me gustaría que esa expresión, “más pasión y más cariño”, marcara esa carta magna que proponen.

Anuncio publicitario

Regístrate gratis para seguir leyendo

Fuente

Sigue leyendo

Cultura

El poeta «al que no quiere nadie»

Publicado

en

Cuando visité Soria el mes pasado siguiendo las huellas de Dionisio Ridruejo (1912-1975), hubo alguien que me dijo: «lo que le pasa a Dionisio Ridruejo es que no le quiere nadie». Me extrañó aquella frase pues había visto que en esa localidad donde nació, Burgo de Osma. le dedicaban dos placas, insertadas en las fachadas de las dos viviendas de la familia y el nombre de una calle, lo que parecía una contradicción. También en la capital soriana se ha levantado un monumento con un poema suyo al envidiable Duero, dispone de una mención en la Casa de la Poesía y la Biblioteca de Soria alberga todo su legado. Más extraño parece porque Dionisio amaba su tierra: a su localidad natal la retrató en un precioso soneto «fluyendo de las cumbres del olvido» donde «vuelve todo y mana / el para siempre ayer eternamente». Y a Soria la llamó «tierra de mi sangre» dedicándole uno de los volúmenes de su última obra, la ‘Guía de Castilla la Vieja’ (1974). Y raro resulta también ese supuesto desamor por el poeta y político cuando todo lo que hizo, equivocado o no, lo hizo por España.

Dionisio Ridruejo ha sido víctima del exclusivismo político que aún se practica hoy en día: el ensillsillamiento, la política de bandos, el «tú no eres de los nuestros», las izquierdas, las derechas y los del baile de la yenka, las memorias sin memoria, los escorados más alienados, los demócratas absolutos, los sin consenso, los anticoalición, los opositores porque sí, y los puristas de lo suyo.


Monumento que tiene a las orillas del Duero en Soria

 

Vaya por delante a la hora de escribir de Ridruejo que no creo que nadie tenga que purgarse a sí mismo por los hechos del pasado, ya bastante es la purga a que le someten sus consecuencias. Pero él sí lo hizo, brutal en su admisión: «conviví, toleré, di mi aprobación indirecta al terror con mi silencio público y mi perseverancia tolerante» cuenta en Escrito en España (1962), y no menos en su contrición. Se hizo falangista con 20 años. Era joven, utópico, un teórico, un poeta, en aquel momento el fascismo era la vanguardia europea, y estaba enamorado de Marichu, falangista e inspiradora de su poemario ‘Primer Libro de Amor’ (1939), por cuya mediación y en una velada literaria pudo conocer a su líder más admirado: José Antonio Primo de Rivera, también poeta, fusilado durante la Segunda República (1931-39) por «conspiración militar».

Y vaya también por delante que a nadie se le puede exigir ser un héroe, si acaso como mucho ser un superviviente, que no es poco. Hay quien dice que lo fue-un héroe- porque se enfrentó a un dictador-Franco-, otros le vienen a llamar algo parecido a criminal «reinsertado» (Benjamín Prado, ‘Mala gente que camina’) porque en su juventud, además de jefe local de Falange en Segovia, fue jefe provincial en Valladolid (1937), una provincia «de cunetas llenas» durante la Guerra Civil. Es de justicia recordar que ese mismo año, el 9 de abril, Valladolid (y Toledo) fueron noticia en el diario Ahora: «La Aviación Republicana bombardeó ayer intensamente la Estación del Ferrocarril de Valladolid y afueras de Toledo», resultado, 40 muertos.

Lo de Ridruejo no fue una simple transformación ni una transmutación, fue una metamorfosis completa de capullo (larva) falangista a mariposa socialdemócrata, y las valoraciones de su trayectoria, por lo sesgadas, no acaban de mostrarnos su verdadera naturaleza. Hay quien dice que murió socialdemócrata, otros que lo hizo representando el centro, y otros que siendo falangista (Benjamín Prado). Dudan también de su catadura moral: unos le llaman traidor y desleal, otros creen que fue un hombre honesto e íntegro y otros que durante toda su vida perseveró en la equivocación (Cela, Umbral). Hasta hay quien dice de él que fue «un tonto de los c…» (Alfonso Vila), porque cuando tocaba vivir del cuento, se cambió de bando. Hubo quien le llegó a decir que mejor que fundar un partido político «se hiciese cartujo» o «se pegase un tiro» (Eugenio Montes).

Él simplemente decía «hago lo que tengo que hacer». «Si me equivoco no me callo, es mi modo de contrición denunciar aquello que antes canté, por mi compromiso con España y los españoles». Sin embargo, su recuerdo, su estela en la historia de España como uno de los hombres clave de la oposición al régimen franquista que apostó por la reconciliación, la democracia y la pluralidad se ha quedado desdibujada, como el cuadro suyo que cuelga en las paredes de la Biblioteca del Burgo de Osma. Puede que sea verdad eso de que nadie le quiere, unos recelosos de su pasado totalitario y otros espantados por su deriva social. Quienes le admiraron como poeta, prosista o político, dicen de él que era un hombre lúcido, valiente, noble y abnegado (Laín Entralgo). Yo me quedo con este comentario de Carmelo Dueñas, investigador y bibliotecario burgense, por lo conmovedor: «cuando conocí a Dionisio Ridruejo me sorprendió su tristeza, su profundo arrepentimiento por haber participado en la Guerra Civil, y mucho más su coraje». Y también, con el mimo y el detalle con los que el investigador soriano Juan Vicente Frías ha desgranado su primera trayectoria vital en el monográfico de la Revista de Soria publicado en el centenario del nacimiento del poeta, imprescindible.

Anuncio publicitario

Historia de España, entre los fondos de su biblioteca, que forma parte de los fondos de su legado, ubicados en la Biblioteca de Soria.

Dionisio les recitaría a todos ellos estos versos de ‘en Armas (1940): «la lealtad verdadera/es apearse del burro/ y desmontar la quimera». Sí, parece haberse usurpado de la memoria de la Historia y del Reconocimiento a una figura que apostó, como otros, por la reconciliación, la democracia y la pluralidad, una figura clave, casi un adivino, de lo que sería la transición y posterior monarquía parlamentaria en España. Yo no sé si murió falangista (auténtico), o socialista (moderado), pero creo que lo hizo con la tranquilidad y la certeza de que había sido fiel a sí mismo, y de que había hecho en su vida lo que le había dado la gana en buena razón, o sea lo creía que en cada momento que debía de hacer.

Ridruejo dejó al morir un legado de 10.500 volúmenes y otros documentos y colecciones que un poco «a la desesperada», recalaron en la Biblioteca de Soria. Destaca su fondo antiguo con la Historia de España de Juan de Mairena de 1713. Durante años, estuvo en cajas y sus herederos, al no carecer de apoyo de ninguna institución para crear una Fundación en El Burgo de Osma (como Antonio Machado la tiene en Soria), lo vendieron al Ministerio de Cultura (1997) que finalmente lo cedió a la Biblioteca de Soria (2004). Teresa León, su directora, nos dirigió a sus sótanos, donde se ubican, bien catalogados, junto al busto que le esculpió Emilio Aladrén, escultor también de Franco y que provocó el viaje de despecho de Lorca a Nueva York.

Muerto su padre siendo él un niño, fue educado por maristas, jesuitas y agustinos. Fundó el partido en Segovia (1933), escribió dos versos del Cara al Sol: «volverán banderas victoriosas/al paso alegre de la paz» (1935), fue jefe de Falange en Valladolid (1937) y nombrado por Franco jefe del Servicio Nacional de Propaganda con el apoyo del cuñado del general y amigo del poeta, Ramón Serrano Suñer(1938), participó en la ocupación de Barcelona por las tropas franquistas (1939), se alistó como soldado a la División Azul para luchar en Rusia con las tropas de Hitler, a quien llegó a conocer (1941). Cuando volvió se produjo el primer «desenganche» (1942): escribió una carta a Franco en la que dejaba todos sus cargos y que concluía así: «el Régimen se hunde como empresa, aunque se sostenga como tinglado». Sufre exilio en Ronda y en Cataluña (1943), donde conoce a su esposa, Gloria de Ros, su fiel aliada. Entendía que La Falange, poética, proletaria y revolucionaria, había sido tan solo «un disfraz» utilizado por Franco para forjar un Estado conservador, bancario, inmovilista y burgués. Pasó así de tener coche oficial a sufrir prisión, embargos, multas, exilios, persecución y todo tipo de represalias. Aunque Franco nunca quiso acabar con él del todo.

La otra vuelta de tuerca se produce en los 50, en 1955 pronuncia una conferencia en el Ateneo de Barcelona: «Sobre el envilecimiento de la vida civil española», participa en las revueltas estudiantiles de 1956, siendo encarcelado en Carabanchel. En 1957 funda el partido Acción Democrática y se declara demócrata y monárquico instrumental. Participa en el ‘Contubernio de Múnich’ (1962). Se exilia en París, y la asfixia económica le lleva a dar clases en EEUU. Cuando vuelve a Madrid, funda la USDE (1974), la Unión Socialdemócrata Española, un partido político cuyo proyecto acaba prematuramente por su muerte repentina en 1975, cinco meses antes de que lo hiciera Franco.

Fuente

Sigue leyendo

Cultura

De ensayar en el municipio más pobre de Santiago de Chile a ganar el mundial de K-pop

Publicado

en

La agrupación de bailarines Soldier posa el viernes 18 de diciembre en el Teatro Municipal de La Pintana.
La agrupación de bailarines Soldier posa el viernes 18 de diciembre en el Teatro Municipal de La Pintana.Cristian Soto Quiroz

Estos jóvenes no quieren ser una banda de chicos malos. Pertenecen a la generación que respira y transpira K-pop, el fenómeno musical surcoreano que conquistó a los centennials con sus performances y mensajes positivos. En La Pintana, el municipio más pobre de Santiago de Chile, vive Martin Silva, de 24 años. Es el líder del grupo Soldier, que imita las trabajadas coreografías de las bandas de este género, como la planetariamente conocida BTS. Tras seis años de entrenamiento, en 2019 formó su escuadrón de siete integrantes que bailan frente a espejos en distintos puntos de la capital. Este año, al igual que otro centenar de grupos del país, enviaron un vídeo a los organizadores del World Festival 2022, el mundial de K-pop que se celebra en Changwon, Corea del Sur. Superaron todos los cortes hasta quedar entre los ocho finalistas, siendo los únicos latinoamericanos. En octubre viajaron a competir y bailar, ya no frente a espejos, sino ante un público fervoroso. Los muchachos, de entre 17 y 24 años, regresaron a Chile como campeones mundiales de dance cover.

Soldier durante su presentación en el Teatro Municipal de La Pintana.
Soldier durante su presentación en el Teatro Municipal de La Pintana.Cristian Soto Quiroz

Son las 16.30 horas de este viernes y la banda extendida -17 integrantes; hombres y mujeres- recorre el Teatro Municipal de La Pintana, donde se presentarán por primera vez en la noche. Unos sacan el móvil para grabar las instalaciones, otros practican los pasos de baile cantando a capella las canciones y una le pregunta a Silva si ya pueden ir a comer. Alto, menudo, con el pelo teñido color amarillo divido en dos bloques, el líder de la grupo es tan cercano como exigente con sus compañeros. “Me costó llegar a esto. Durante años me metí a bandas que se disolvían porque no tenían objetivos claros y no quise repetir los mismos errores. Yo siempre les prometí que íbamos a ganar el mundial. Que éramos los mejores, que habíamos entrenado para esto, así que sentí una enorme felicidad y orgullo cuando nos dieron el premio”, relata con voz dulce. Cada integrante recibió unos 200 dólares por el primer lugar en la competencia.

Los jóvenes comparten una estética heredada de las bandas surcoreanas. Pero no solo se visten, peinan y maquillan como ellos o ellas, también consumen sus series, conocen su gastronomía y, lo más importante para Herrera, actúan con rectitud. “No podemos andar bebiendo, drogándonos o diciendo groserías en público. Nosotros estamos cambiando la comunidad. Aunque sea a una persona de entre 10.000, podemos mostrarle que hay oportunidades”, plantea el mayor de la banda, estudiante de acondicionamiento físico. “A diferencia del reguetón, que en sus videos enseñan armas y hablan de drogas, de tratar mal a las mujeres y se vuelvan delincuentes, el K-pop es completamente sano. Es danza, belleza, maquillaje, vestuario…”, describe Silva.

Para los chicos se trata de romper con los moldes. Ellos ven que el K-pop surgió como una propuesta contestataria a la sociedad machista surcoreana y que eso se puede replicar en todas partes. En Latinoamérica han pegado con fuerza, siendo Chile uno de los principales destinos de la región para las bandas asiáticas, que suelen integrarse de solo un género.

El público disfruta de la presentación de Soldier en el Teatro Municipal de La Pintana.
El público disfruta de la presentación de Soldier en el Teatro Municipal de La Pintana.Cristian Soto Quiroz

Los ministerios coreanos de Relaciones Exteriores, Cultura, Deporte y Turismo, y la televisión pública KBS decidieron organizar el World Festival de K-pop en 2011 para propagar la cultura del país asiático al resto del planeta. Y han tenido éxito en su propósito. Fernando Herrera, de 21 años, integrante de Soldier, también nacido en La Pintana, decidió no rendir la prueba de selección universitaria y trabaja esporádicamente en la construcción, siempre dedicando sus fines de semana a bailar. Al igual que la mayoría del grupo, nunca había salido de Chile hasta este octubre, cuando cruzó medio mundo para asistir al certamen.

Las 35 horas que tardaron en llegar a destino no empañaron la experiencia. “El avión tenía de todo: películas, comida, baño, podías ponerte de pie, ver para afuera, no te aburrías”, cuenta Herrera con una ilusión contagiosa en las butacas del teatro. Por precauciones pandémicas, la organización impidió que los jóvenes pasearan durante las dos semanas de estadía. Los chicos compartían alojamiento con sus competidores de países como Alemania, Nigeria y Japón, con quienes se comunicaban a través de intérpretes. Pasaban los días ensayando, montando y grabando. “Yo pude salir un poquito”, apunta Herrera, que debido a una intoxicación estomacal fue trasladado a un hospital, ocasión que aprovechó para entrar a un centro comercial.

Herrera aún no sabe en qué quiere trabajar, pero tiene claro que el dinero que gane se convertirá en un pasaje que lo lleve de regreso a la península, de la que quedó prendado por su abundante naturaleza. A Sebastián Guzmán, de 21 años, vestido con una camiseta de tela negra translúcida y pantalones pitillo, le sorprendió la limpieza de las calles y, a modo de broma, dice que le dio vergüenza cuando regresó al centro de Santiago.

El primer lugar en el mundial les significó una invitación al palacio de La Moneda para conocer al presidente Gabriel Boric. “Estábamos todos súper tensos. Nos llevaron a una sala pequeña y Boric nos calmó. Quedé loco. Fue como hablar con un amigo”, relata Guzmán. El joven de Puente Alto planea rendir por tercera vez la prueba de selección universitaria. Mientras define qué hacer con su futuro, seguirá bailando con Soldier que, tras cuatro años de entranamiento, varios festivales, eventos y un primer lugar en el mundial de K-pop, ha comenzado a cobrar por presentar su espectáculo.

Anuncio publicitario

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región

Fuente

Sigue leyendo

Cultura

El secreto oficio de escribir discursos para presidentes en América Latina

Publicado

en

Ximena Jara, periodista y profesora de comunicación política en Chile. Autora del libro "Fantasmas de palacio" en la comuna de Providencia, en Santiago, Chile.
Ximena Jara, periodista y profesora de comunicación política en Chile. Autora del libro “Fantasmas de palacio” en la comuna de Providencia, en Santiago, Chile.sofia yanjari

A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos y el mundo anglosajón, en América Latina el oficio de escribir discursos para presidentes tiene características arraigadas: los que lo ejercen son discretos, jamás hablan con la prensa, no se contactan con colegas de otros países ni conocen sus nombres y, cosa extraña, habitualmente ni siquiera se traspasan el saber acumulado cuando acaba un Gobierno, aunque el que lo suceda sea uno del mismo signo político. En definitiva, se trata de un trabajo secreto, al menos hasta ahora. Los comunicadores políticos Ximena Jara y Gonzalo Sarasqueta, chilena y argentino, respectivamente, han publicado un libro donde por primera vez sacan del armario a los escritores de discursos presidenciales de la región. Es Fantasmas de palacio. Escritores de discursos presidenciales en América Latina (Editorial Biblos), donde escriben los speechwriter de Lula da Silva –en sus anteriores Gobiernos–, Mauricio Macri, Rafael Correa, Juan Manuel Santos, Pepe Mujica, Vicente Fox y Michelle Bachelet. Presentado hace algunas semanas en Buenos Aires, este lunes se lanzará en la Casa América de Madrid.

“¿Por qué escribir un libro sobre escritores políticos en América Latina? Principalmente, porque la sociedad sabe poco –o nada– sobre la cocina de la palabra presidencial”, reflexionan los editores al inicio del libro, el primero que aborda el oficio de escribir discursos presidenciales desde la propia experiencia de quienes lo han ejercido en secreto. La periodista Jara, que sin cumplir los 30 años fue parte del equipo de contenidos del primer Gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010) y luego fue la principal escritora de discursos presidenciales en el segundo mandato (2014-2018), en una cafetería del municipio de Providencia de Santiago de Chile cuenta que mientras trabajó en La Moneda jamás concedió una entrevista ni conversó –ni siquiera confidencialmente– con la prensa. “Incluso en mi currículum escribía mi cargo, pero no explicitaba en lo que consistía: escribir los discursos de la presidenta”, dice Jara, que habla de un oficio que en América Latina se ejerce “con mucho pudor, a diferencia de Estados Unidos donde, por ejemplo, gente como Jon Favreau son unos personajes”, en referencia a quien le escribió los discursos a Barack Obama.

"Fantasmas de palacio", de Ximena Jara y Gonzalo Sarasqueta.
“Fantasmas de palacio”, de Ximena Jara y Gonzalo Sarasqueta.sofia yanjari

Todo comenzó cuando Sarasqueta entrevistó a Jara en Santiago de Chile para su tesis doctoral de Comunicación Política en la Universidad Complutense de Madrid, centrada en una comparación entre los discursos de Bachelet y Mujica. Se reunieron en la capital chilena un 18 de octubre de 2019, el mismo día del inicio del estallido social. Fue el inicio inolvidable de una amistad y complicidad profesional que llevó a la dupla a colaborar y a idear luego, en plena pandemia, un proyecto ambicioso: “Sincerar una profesión en América Latina”. Lo explica el libro: “Sacar el oficio del palacio y ubicarlo donde se merece: de cara a la opinión pública. En una época donde todo –viajes, comidas, amores, intimidades, etcétera– se trasluce en las redes sociales, sería una injusticia que este oficio quedase en el sótano de la democracia”. En definitiva, como cuenta Jara en esta entrevista, “juntar conocimiento colectivo porque, hasta ahora, cada vez que alguien llega a un Gobierno, pareciera que tuviera que inventar el oficio y se ve obligado a comenzar a trabajar desde la intuición”. Un intento de mayor profesionalización de un trabajo que en América Latina se ejerce de forma diferente a otras latitudes.

Como Saraqueta ya había contactado para su tesis a Matías Ponce, el escritor de discurso de Mujica, la dupla comenzó la búsqueda de otros redactores de discursos presidenciales, es decir, personas que, aunque han estado en el corazón mismo del poder, deben trabajar en total anonimato y desprendiéndose del ego: “Ser invisibles”, resume Jara, que contactó a Julieta Herrera, la escritora de discursos de Macri cuando estuvo entre 2015 y 2019 en la Casa Rosada. Pese a trabajar para gobiernos de signos políticos diferentes, Jara y Herrera conectaron rápidamente. “Ninguna había conocido antes a otra speechwriter, lo que muestra la soledad en que se ejerce este trabajo”, comenta la editora chilena, que no recibió negativas a la hora de invitar a sus colegas a formar parte de este libro. Es un texto que no busca contar infidencias ni concentrar una suma de anécdotas, pero aborda episodios espinosos como, por ejemplo, los discursos en las horas de mayor crisis.

En un capítulo referido al segundo Gobierno de Bachelet, Jara habla del caso Caval, de comienzos de 2015, un escándalo referido a los negocios de la nuera y el hijo de la presidenta que salpicó profundamente a La Moneda. “Justamente porque esta crisis tenía un componente personal muy grande, cualquier borrador era necesariamente un insumo más ante un mensaje que se configuraba de manera íntima”, escribe la periodista que admira al menos dos discursos del pasado reciente latinoamericano: “El del chileno Eduardo Frei Montalva de 1962 cuando promulgó la reforma agraria –fue un discurso que cambiaba Chile– y el último de campaña de Raúl Alfonsín en 1983, que hace llorar”, asegura Jara. Para la periodista, América Latina fue durante el siglo XX una región donde los presidentes “tenían una cosa mágica que encantaban a las multitudes, las hacían cambiar de parecer”, pero en la actualidad, “el discurso grandilocuente propio del caudillismo ya cambió y en la región imperan los discursos desde lo cotidiano”.

Existen diferentes experiencias, porque a algunos presidentes les resulta especialmente complejo el contacto con la ciudadanía. El colombiano Santos, por ejemplo, “se ha formado en los mejores salones y se expresa en un inglés perfecto, pero en el idioma del pueblo le es muy difícil hablar. Le cuesta encontrar las palabras que precisa, y cuando las encuentra se le enredan al pronunciarlas”, escribe en libro el publicista argentino Ángel Beccassino, que asesoró al mandatario. Con el uruguayo Mujica ocurrían otro tipo de curiosidades. En un capítulo llamado Como te digo una cosa, te digo la otra: el desafío de completar los discursos de Pepe Mujica, Ponce escribe: “Mujica fue su propio hacedor de discursos, asesor y estratega de comunicación. ¿Y cuál fue nuestro rol? Lo definiría más bien como la reparación de daños o los multiplicadores de sus discursos, anuncios de los que no estaba informado el resto del Gobierno, amplificadores de sus éxitos”.

En tiempos en que los discursos presidenciales son fragmentados y permanentes –la mayoría de los mandatarios se comunica mucho a través de las redes–, el desafío de América Latina está en pasar del discurso a un relato permanente y de largo plazo, dice Jara, que repite en esta entrevista: “Los discursos no construyen al personaje. Decirlo sería altanero y mentiroso”. Y como en todo oficio, cuenta la comunicadora política, existen momentos muy frustrantes, como cuando un presidente abandona las hojas y comienza a improvisar: “Si un presidente mira sus notas y las deja de lado, al equipo de discursos se le quiebra el corazón, porque su trabajo no estuvo en sintonía con el momento y, en definitiva, algo falló”. Es algo que –dice Jara– habitualmente hace el actual presidente chileno, Gabriel Boric, que acostumbra a incorporar la literatura en sus intervenciones.

Anuncio publicitario

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región

Fuente

Sigue leyendo
A %d blogueros les gusta esto: